12 álbumes que no olvidaré y que descubrí en el 2019.

No creo en las novedades ni en los lanzamientos y debo confesar que últimamente los álbumes que voy encontrando no llegan a sorprenderme. Los libros son del momento en que aparecen y de alguna manera te atrapan. Y de todos los libros álbumes que he podido leer en el 2019, éstos han sido los que han conseguido, por un motivo o por otro, convencerme, remover en el sillón, implicarme y dejar poso en mi memoria.

El orden no significa nada. Aquí va mi lista de álbumes que me se han fijado en mí, en el 2019.

«Los niños del mar» es un álbum que me impactó enormemente. Su redacción, la ilustración, el argumento narrativo… el final. No es un texto fácil. La vida de la calle tampoco lo es. Es un libro tan pegado a la realidad; es un «libro-piel», que te hace erizarte. Fue publicado por Siruela. Pero la edición que tengo es de la editorial Corre la Voz. Un poema, una canción, un libro… Sus autores son Carme Solé Vendrell (ilustrador) y Jaume Escala Pujadó.

¿Qué ha quedado en el poso después de su lectura? La vida no es solo cuento de hadas. La realidad es muy sangrante para muchos que sólo aspiran a llegar al final del día y sobrevivir a la noche.

[Próxima reseña, aquí en www.animalec.com]

«Una última carta». En este libro del escritor Antonis Papatheodoulou y la ilustradora Iris Samartzi es una invitación descarada al sosiego, al repaso de la vida y una provocación para que seamos tan agradecidos como podamos. Porque, de alguna manera, todo vuelve y regresa y todo lo sembrado se recoge. Publicado por Kalandraka.

¿Qué ha quedado en el poso después de su lectura? La melancolía y el recuerdo que guardamos por haber sembrado tantas cosas buenas en la vida. También el aire isleño y el arrullo del mar.

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«Del lado bueno». Un álbum publicado por Kókinos, de las autoras Marido Viale y Stéphanie Marchal. «Del lado bueno» es un relato social, que nos hace reflexionar sobre el mundo en el qué vivimos y en el qué queremos que habiten nuestros hijos e hijas. Pero también es un relato íntimo que nos hace reflexionar sobre los mensajes que emitimos, los gestos que hacemos y los pequeños muros que levantamos con nuestras actitudes y manera de relacionarnos.

¿Qué ha quedado en el poso después de su lectura? Que todo se puede cambiar. Que hay esperanza. Que los muros se pueden derribar, por muy altos que sean.

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«Los niños no se comen» del escritor e ilustrador Ryan T. Higgins. Hacía tiempo que no me divertía tanto ni me reía de la manera que lo hice con esta ingeniosa historia que aborda un tema complejo y doloroso, como es la adaptación y como en ocasiones reaccionamos con violencia ante los cambios. Un relato que ya forma parte de mi repertorio y que me gustaría compartir con ustedes a lo largo de este año.

¿Qué ha quedado en el poso después de su lectura? Muchas ganas de volverlo a leer y sobre todo, como educador, que nunca debemos olvidar que todo ocurre por algo, que los comportamientos siempre tienen una motivación.

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«Yo voy conmigo» es un libro espejo publicado por Thule y escrito por Raquel Díaz Reguera. No es complicado que nos veamos reflejados en alguna ilustración o en alguna de sus frases. Es un libro álbum para degustar despacio, sin prisas. Para asumir lo que está ocurriendo sin que nos provoque un corte de digestión.

¿Qué ha quedado en el poso después de su lectura? El libro llegó en un momento determinante y sirvió para apuntalarme. Libro salvavidas, de esos que ponen palabras a todo lo que uno siente.

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«Todo patas arriba» es un álbum escrito por Pablo Albo e ilustrado por Viviana Bilotti, publicado por La Guarida Ediciones. Un libro que me dejó boca abajo, con las patas y el alma hacia arriba: emocionante, ágil, lleno de encanto y de buen humor.

¿Qué ha quedado en el poso después de su lectura? Me quedó ese regusto que deja el regaliz dulce o una torrija con un buen chorro de miel por encima o una galleta casera de canela, almendras y nueces.

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«Daniela la pirata» está publicada por la Editorial NubeOcho, escrito por Susanna Isern e ilustrado por Gómez. Es una álbum determinista, quizás demasiado para mi gusto, pero que trata con audacia la lucha a la que no debemos renunciar nunca si queremos tener un futuro más justo y solidario.

¿Qué ha quedado en el poso después de su lectura? La mirada y la sonrisa de mis alumnos y alumnas al escuchar el cuentos. «Daniela la pirata» es un álbum lleno de esperanza y así nos quedamos todos.

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«Los cuentos del erizo» es una recopilación de cuentos saharianos, escritos Ana Cristina Herreros e ilustrado por Daniel Tornero. Libros de la Malas Compañías nos recuerda el compromiso que tiene la literatura con la historia de los pueblos y la solidaridad.

¿Qué ha quedado en el poso después de su lectura? Intento tener muy presente al pueblo saharaino, tan cercano. Estos cuentos me recordaron que la literatura es una manera de mostrar cómo un pueblo entiende la vida y su relación con la naturaleza.

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«Muerto de risa». Estamos ante un libro que trata un tema sencillo pero esencial para la convivencia, las relaciones personales y, sobre todo, para el crecimiento personal: la humildad. Este cuento, no de hadas pero sí de circo; son sus personajes los que nos irán acompañando por la trama y narrando una historia de esas que acaban bien y nos hacen cosquillas en el alma. Escrito por Kike Gómez e ilustrado por Álex Falcón.

¿Qué ha quedado en el poso después de su lectura? En un libro se lee todo: se leen las ilustraciones, se lee el diseño, se lee el texto… Este libro me dejó la reflexión de lo fundamental que es tener una idea clara de lo que significa un proyecto literario, para que los lectores puedan disfrutarlo en su conjunto.

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«Caracol» es un libro que Pablo Albo y la editorial A Buen Paso vuelven a editar, esta vez en formato álbum. Una historia de esas que dejan huella, no por el tema en sí que trata, sino por la manera de hacerlo. Los sueños se pueden cumplir, pero sobre todo, abren la puerta a nuevas ilusiones. Está ilustrado por Pablo Auladell.

¿Qué ha quedado en el poso después de su lectura? Me recordó una frase de Goethe: «la verdadera originalidad se manifiesta en que sólo necesita un impulso para animarse, por lo cual, sabe seguir, por sí misma y con independencia, el camino de lo verdadero, de lo inteligente y de lo que perdura».

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«Migrantes». Zorro Rojo nunca me ha decepcionado. «Migrantes» es un álbum sin texto, directo al corazón, sin recovecos ni caminos secundarios. Ilustrado por Issa Watanabe. Un libro imprescindible para entender el fenómeno humano que supone el desplazamiento humano.

¿Qué ha quedado en el poso después de su lectura? Me recordó a las generaciones anteriores de mi familia que tuvieron que migrar. Me recordó que millones de personas lo hacen de manera forzada. Pensé en la valentía de muchos y muchas que se adaptan y son capaces de empezar de nuevo.

[Próxima reseña, aquí en www.animalec.com]

«Un sitio para todos». Anahita Teymorian escribe e ilustra este álbum que pone voz a las preguntas de un niño. Un libro que ayuda a encontrarse y que nos recuerda cuáles son los caminos para alcanzar la paz. Publicado por Lata de Sal.

¿Qué ha quedado en el poso después de su lectura? Los deseos humanos se alcanza de manera sencilla. Por eso me encantó este álbum ilustrado y tan genial. Contar algo hermoso sin complicaciones.

[Próxima reseña, aquí en www.animalec.com]

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