«64 tankas para una tarde de verano», poesía para el verano.

El tanka y el haiku (o haikú) nos llega de Japón. Métrica japonesa que ha calado muy bien en el lector occidental.  El haiku son poemas de diecisiete sílabas distribuidos en versos de cinco, siete y cinco sílabas. El tanka se le añaden dos versos más de siete sílabas, quedando su estructura así: 5-7-5-7-7.

Su origen es muy curioso. Existía un tipo de poesía colectiva, llamado renga, que lo iniciaba un poeta con versos de 5-7-5 sílabas. Otro poeta le contestaba con una estructura de 7-7. Aunque comenzó siendo versos para que los enamorados expresaran sus deseos y sentimientos, hoy en día la temática es totalmente libre. La improvisación y la poesía colectiva siempre ha formado parte de la cultura de los pueblos. Da cohesión al colectivo y aporta señas de identidad.

Sinceramente solo conocía y había trabajado el haiku. Pero el encontrarme y conocer el tanka me ha abierto posibilidades creativas y divertidas. Un tanka no lleva título, ni rimas consonantes y admite cualquier recurso lírico o expresivo.

Hace un par de meses recibí el libro «64 tankas para una tarde de verano», escrito por el maestro, músico, poeta e ilustrador, David Jiménez (https://64tankasparaunatardedeverano.com).

¿Qué se puede esperar de un músico, de un poeta y de un maestro? Lo más probable, que escriba tankas. No podía ser de otra manera. Porque estos poemas, tienen, entre otras muchas cosas, musicalidad y una cadencia especial que te atrapa sin darte cuenta, un ritmo, como me dijo el otro día un alumno, «flow, maestro, eso tiene flow».

Si lees poesía debes estar dispuesto a perder el control.

Te tienes que dejar llevar. Y fue lo que hice. Y cuando comienzas a leer los versos de David Jiménez te vas sumergiendo en un verano cálido, que huele a mar y a fruta fresca, que suena a mareas y aleteos de gaviotas. Y los versos empiezan a conectar con mis recuerdos y mis sensaciones y aparece la magia, la necesaria para que el poeta haga poesía y el lector la viva como propia.

Mar que es calma,
el río danzarín,
lago en silencio (…)

La belleza, bajo mi punto de vista, radica en que estas historias mínimas, envueltas en una estructura concreta, nos abre a experiencias y sensaciones que rompen la barrera de la métrica, para abrir nuestros sentidos al estío que ansiamos y que tanto añoramos cuando aparece el otoño.

Soy un capitán
de un barquito velero
surcando las olas.

Vivo entre caraloras,
duermo con las gaviotas.

Todo lo que puede pasar en un verano, ocurre en «64 tankas para una tarde de verano». El lector se va a encontrar con el mar, con la casa del pueblo, con una tormenta inesperada, las mareas, la hora del ocaso, la fruta de temporada, el juego, los paseos, la vida distendida, la luz…

Un libro para leer en familia, para despertar en los niños y las niñas los sentidos. «64 tankas para una tarde de verano» es un poemario íntimo, sencillo y profundo. Una propuesta divertida y acogedora, para animar a leer y para enseñar a observar lo que nos rodea.

Producido por el autor y editado por Babidibú «64 tankas para una tarde de verano», es una buena manera de comenzar este tiempo que tanto nos gusta a los que vivimos muy cerca del mar.

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