«Arminda y el ataque del corsario»

La historia puede ser divertida. La ficción es fascinante. Y si mezclamos las dos ideas, lo histórico y lo fantástico, surge «Arminda y el ataque del corsario». Si ilustra Álex Falcón, con un domino de la técnica y de la narrativa gráfica extraordinaria, y escribe Alexis Ravelo —¿qué no se ha dicho de él?—, aparece «Arminda y el ataque del corsario», un libro álbum publicado por el Cabildo de Gran Canaria y el Museo y parque Arqueológico de Cueva Pintada.

Alexis Ravelo es un escritor reconocido. Otros, que también lo son, sea del género que sea, se han acercado a la literatura que pueden empezar a leer los lectores de menos edad. Yo siempre he notado en ellos un cierto aire de arrogancia y, en muchos casos, se nota el esfuerzo que han hecho para adaptarse a un lector o una lectora de un rango de edad determinada. Son versiones tristes, mercantilistas y sin la mirada precisa, la que necesita el que se acerca a los libros casi por primera vez. No ocurre lo mismo con Ravelo. Se nota que ha escrito para niños, niñas y jóvenes. Se nota que su chiquillo, más bien diría su chiquilla interior, le sigue dominando. Se nota ese aire divertido, gamberro, idealista, sincero y valiente. Se nota que escribe LIJ desde la humildad, sabiendo que aún tiene mucho que aprender, por muchos premios que gane, porque en la LIJ, la de verdad, siempre se está aprendiendo y se pretende enseñar bien poco.

Álex Falcón es el tipo de ilustrador que reconoces nada más verlo. Te dices «es de Alex». Un estilo propio, diferente y preciso. Él sabe cómo se hace un libro. Sabe que cada pincelada, cada espacio, cada golpe de luz, debe aportar algo a la historia. Y todo ese mejunje lo domina y lo utiliza para sorprenderte. Los personajes y las caracterizaciones, las sombras y el empleo de la luz, la composición, la paleta de colores y la maquetación, son un medio para comunicar. Y en este libro álbum lo demuestra y nos enseña que Alex Falcón es un ilustrador versátil, sin perder su sello.

Y los dos, escritor e ilustrador, se han juntado para hacernos vivir una aventura, sencilla, pero con elementos profundos; para todos los públicos y para los que quieran hacerse preguntas sobre la historia indígena y del encuentro de los habitantes de las islas y los conquistadores cuando llegaron al archipiélago. El autor nos muestra el lado amable de los que se repartieron las tierras de las Islas Canarias en nombre de unos reyes, pero no deja de insinuar, con la mirada cándida de su protagonista, otros acontecimientos dramáticos y reales, que no debemos olvidar, sencillamente para no permitir que se vuelvan a repetir y para aprender de ellos. «Se avecinaba una guerra», «habían robado comida y lo hacían con permiso de don Diego García de Herrera y doña Inés de Peraza», «los guanartemes de aquí no mandan a nadie a Castilla ni a Aragón a robar grano y ganado…», «pero «conquistar» le sonaba peor que «explorar»», «allí hay un mercado donde se compran y venden personas» …, son frases que se exponen con la ingenuidad que da la edad de Arminda, pero con la intencionalidad que otorga la fuerza de las palabras.

En esta historia también hay un malo, y buenos, muchos. Hay vencedores y fue vencida la insensatez. Hay una fiesta final, beletén con gofio, alegría, un sol radiante y una noche estrellada; hay desparpajo y acción; hay vida y, sobre todo, hay una cabra. Y los que me conocen saben, que donde haya una cabra, que se quite todo lo demás.

«Arminda y el ataque del corsario» es un libro que hay que disfrutar, y te invito a ello. Y que hay que contar, y lo voy hacer.

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