Diario de un eterno principiante: la biblioteca escolar. El comienzo.

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Ayer mismo me hicieron una sencilla pregunta: “Dani, tengo que empezar con la biblioteca y no sé por dónde empezar, ¿qué hago?”.  Y como yo estoy en una circunstancia parecida, he decidido, en una serie de artículos, dar unas humildes recomendaciones para poner en marcha una biblioteca escolar y no desfallecer en el intento ni abandonar antes de acabar.

Diario de un eterno principiante: la biblioteca escolar. El comienzo.

Comienza el curso. Da igual que llegues nuevo a un colegio o hayas estado diecisiete años en él. Pero te acaban de hacer responsable de un espacio polvoriento en cuya puerta cuelga un letrero impreso en un DIN A4, plastificado, con un dibujo descolorido de Pinocho, del que se lee: “Biblioteca”. También puede pasar que no soportes que tu centro no tenga una biblioteca en condiciones. O que nadie pueda o quiera o sepa hacerse responsable de ella. Pero, sea como sea, te lanzas, porque la vocecita clara y con efecto “eco espacial” que nos acompaña, te recuerda que eres un maestro; que es necesario que los niños lean y tengan la oportunidad de ser más inteligentes o más desgraciados por lo que puedan descubrir, pero en definitiva, mucho más libre de tomar sus propias decisiones.

¿Por dónde empiezo? ¿Qué debo hacer primero? ¿Salgo corriendo a Ikea a comprar estanterías? ¿Organizo una exposición de marcadores de lectura? ¿De qué color puedo pintarla? ¿Tiramos los libros viejos? Puedes hacer mil y unas preguntas y encontrar otras tantas respuestas para cada una de ellas. Así que ya puedes empezar. Mientras tanto, te contaré lo que yo haría y lo que no.

Primeros metros: ¡Párate, respira y respira!

Lo primero de todo es enfrentarte a la contradicción institucional. Te dicen, te recuerdan, que leer es importarte, que hay que aumentar la capacidad de comprender del alumnado, que es necesario que se mejore la competencia comunicativa, que hay que leer, leer, leer y escribir (que no se te olvide). También hay que hablar, y hacerlo bien, decir lo que uno piensa de manera ordenada, que esto y lo otro…

Eso sí, debes buscarte los recursos, el centro tiene autonomía para hacerlo; la administración no va a imponerte cómo tienes que hacer las cosas… En definitiva, te tienes que buscar la vida. Ayudas, más bien poca; ideas muchas. Los recursos, mínimos; documentos en PDF
muchos. La realidad es que las ideas por sí solas se diluyen fácilmente. Y que los documentos en PDF, por muy buenos que sean, no llenan las estanterías de libros.

Stop. No desesperes; seguramente tienes mucho más recursos alrededor tuyo de lo que piensas. ¿Qué te parece empezar por responderte estas preguntas?

  • ¿Qué biblioteca necesita tu centro?
  • ¿Para qué la necesitas?
  • ¿Con quién cuentas? ¿Padres, madres, compañeros, alumnado?
  • ¿Con cuánto tiempo cuentas?

Aunque hay que adaptarlo, basándome en la técnica de análisis DAFO, en ocasiones he utilizado con algunos claustros este documento que puede ayudarte a realizar este primer análisis. [Ver documento]

Yo desistiría si el proyecto de biblioteca, que debe ser asumido y compartido por la comunidad escolar, no se plantea el desarrollo de las competencias comunicativas del alumnado y no está enraizado en el proyecto educativo del centro

También considero fundamental que sepas claramente que perspectiva tiene el equipo directivo y el equipo docente sobre la biblioteca escolar. Pregúntaselo sin miedo. Quijotes ya tenemos uno, y mira la que se ha armado con él. No son necesarios más, y menos en un sistema tan intenso y esquizofrénico como el educativo. Sinceramente yo desistiría si el proyecto de biblioteca, que debe ser asumido y compartido por la comunidad escolar, no se plantea mínimamente el desarrollo de las competencias comunicativas del alumnado y no está enraizado en el proyecto educativo del centro. Quizás mejor dejarlo para otro momento; pero si tomas la decisión y aceptas el reto, descubrirás un mundo lleno de satisfacciones personales y profesionales, un mundo del que no podrás escapar jamás, como la Alicia de Lewis Carroll.

Recursos, lecturas e ideas:

portada-secuestro-bibliotecaria_medSi quieres echarte unas risas y quitarte la tensión inicial, léete «El secuestro de la bibliotecaria», publicado en España por Alfaguara y escrito por Margaret Mahy.

«¡Se busca! Lili la liebre. La ladrona de libros», un álbum ilustrado publicado por Combel y escrito por MacKenrie, te hará pasar a ti y a tus alumnos un rato muy divertido.

«Bibliotecas escolares, ¿para qué?», un libro que tiene unos años pero con unas reflexiones que aún tienen vigor, publicado por Anaya y escrito por Inmaculada Vellosillo, Teresa Mañà y Mónica Baró.

Puedes encontrar muchos documentos en Internet. Algunos con más o menos relevancia. El manifiesto de la UNESCO es una introducción válida para cualquier proyecto. Pero hay ciento de ellos.

Pregunta a las instituciones que tienes más cerca y a la biblioteca municipal o local de tu entorno, sebuscaen ocasiones se pueden crear sinergias muy interesantes.

bibliotecas-escolares-para-que-pngPregunta a otros centros escolares cómo lo han hecho, visítalos, comparte tus inquietudes. Te darás cuenta que ya alguien ha encontrado una solución a tu problema. No te olvides que en educación, crecemos cuando compartimos.

Películas, hay muchas más, que hablan sobre las bibliotecas y libros, como por ejemplo:

«El guardián de las palabras» (Maurice Hunt, 1994). Habla sobre la magia de los libros y de las bibliotecas.

«Matilda» (Danny de Vito, 1996). Cuando buscas en los libros y en las bibliotecas lo que la vida no puede darte.

«La invención de Hugo» (Martin Scorsese, 2011). Hugo encuentra una amiga y a sus libros…

Puedes ver más películas relacionadas con las bibliotecas y los libros en este enlace.

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