«La maldición de los Turner»

«La maldición de los Turner» es un libro escrito por Miguel Ángel Guelmí, con ilustraciones de Alex Falcón, editado por Bilenio Publicaciones bajo su sello Alargalavida.

Miguel Ángel Guelmí, autor de «La maldición de los Turner»

A mí siempre me han gustado las novelas de aventuras. De niño había una historia que me llamaba la atención: Robinson Crusoe (Daniel Defoe, publicada en 1719), un marino de York que sobrevive más de veinte años en una isla deshabitada. Su inteligencia, su capacidad de adaptarse al medio, su relación simbiótica con la naturaleza, le sirvió al naúfrago para sobrevivir. No sé por qué razón, Miguel Ángel Guelmí me recuerda a Robinson. Cuando menos te lo esperas, aparece un personaje o ocurre un hecho que te sorprende. Y vas encadenando todas las secuencias y escenas hasta que te das cuenta que ya no hay más páginas que pasar, que la historia ha llegado a su fin. Miguel consigue que el lector se acomode a la isla en la que has naufragado, el libro, y te adaptes a él, no solo para sobrevivir, sino para vencer la soledad.

Es extraordinaria la capacidad que tiene su narrativa para que vivas con suma naturalidad los hechos que acontecen.

Es un libro de amor y de aventuras. De un amor que nace y de otro que acaba. De un amor que da vida y de otro que te desangra. De aventuras reales y de otras que solo ocurrirán en tu imaginario y que desearás vivir.

Una novela donde se mezcla la realidad y la ficción, hechos históricos y situaciones ficticias con una sutileza que solo se consigue con el dominio del lenguaje y los fundamentos de narratología. Y de eso el autor sabe mucho. La estructura del libro y la secuencia de acontecimientos están hiladas con solidez y por eso todo es tan fluido, tan real y tan sensible.

Lo que hacemos hoy tiene una consecuencia en el futuro. El «efecto mariposa» determina que una perturbación en un preciso ámbito puede causar un efecto en otro. Lo mismo ocurre en «La maldición de los Turner», una decisión que tomó Alexander Turner en Londres en 1864, afectó la vida de todas las generaciones posteriores. La vida no es un sistema lineal, la literatura tampoco. La vida es un sistema dinámico, no determinado; la literatura también. Produce un efecto en los receptores, en nosotros, y eso provoca cambios de estado. Si no fuera así, no sería arte, no sería literatura.

Los guiños y reflexiones sobre la situación de los inmigrantes y los estereotipos que tenemos ante los desconocidos, muestran la vocación de educador del escritor, que no desaprovecha la ocasión para darnos su punto de vista, sin moralismo rancios, sino exponiendo una situación, mostrando una fotografía.

Sinceramente echo de menos alguna ilustración más, no porque el texto las necesite, sino porque es una gozada disfrutar a Alex Falcón, al que considero el ilustrador canario con mayor proyección, con un presente consolidado y que, si tiene la suerte necesaria, será una referencia a nivel nacional e internacional. Tiene arte, tiene oficio, tiene estilo propio y personal y tiene voluntad. 

«La maldición de los Turner» es una novela juvenil trasversal, con la que he disfrutado muchísimo y que recomiendo que leas y que invites a otros a hacerlo.

Lo pasarás bien. Apuesta segura.

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