Los Arturos y las Clementinas que llevamos con nosotros…

«Arturo y Clementina» es un álbum escrito por Adela Turin e ilustrado por Nella Bosnia. Fue publicado por primera vez en 1976. La edición que puedes encontrar en las librerías es de Kalandraka. En ocasiones lo utilizo en cursos y talleres y siempre digo la fecha de edición después de haberlo leído. No es raro ver las caras de sorpresa y los comentarios por la vigencia que sigue teniendo… Hay cientos de reseñas de este álbum y de otros de la misma autora. Pero, ¿porqué debería leerse? ¿Qué piensa el alumnado?

Mis compañeras estuvieron leyéndolo. Y yo me animé a hacerlo de nuevo…

Leyendo en el aula… Compartiendo la voz…

Esto son algunas transcripciones y las opiniones de niños y niñas de 8 y 9 años. Y creo que nos dan razones suficientes para seguir leyéndolo:

«El hombre del cuento era como antiguamente, se iba a hacer las cosas y la mujer se quedaba limpiando».

«No podía seguir seguir por el sobrepeso que tenía de cosas y los insultos».

«Un día decidió no seguir con esa vida. Y se fue a caminar… Fue breve pero bonito».

«Como le insultaba, a Clementina ya no lo importaba Arturo».

«Lo más que me gustó es que Clementina se fue a tocar la flauta y a pintar cuadros».

«A Clementina no le gustaba las cosas que les decía… le decía que era idiota».

«Arturo es muy malo porque le insultaba a Clementina. En vez de creer en ella misma se creía lo que decía Arturo, le creía, y le creía y le creía hasta que se hartó y se fue».

«Clementina hizo lo que quería hacer, quería marcharse porque no le aguantaba más los insultos de Arturo».

«Arturo decía que su novia era aburrida, yo pensaba que se iba a separar pronto… Yo no creo Clementina fuese despistada sino como no le dejaban hacer las cosas, nunca podía aprender».

«Arturo no la valoraba. Ella le decía que si podían ir a Venecia, él le dijo que no, como con la flauta o cantar, que desafinaba… Arturo cree que ella no puede pintar porque no la valoraba. Ella no quería un jarrón, quería viajar».

«Parecía que Arturo solo quería cansarla a ella».

«Arturo veía incapaz a Clementina».

«Yo siempre le digo a la gente «yo te ayudo», no soy como Arturo. Hay que intentar a hacer las cosas».

Y si fueses Clementina…

Si yo fuese Clementina creería en mi misma.
Si yo fuese Clementina le diría que no aguanto más sus insultos.
Si yo fuese Clementina le denunciaría por maltrato porque lo que hizo Arturo es eso (maltrato).
Si yo fuese Clementina me marcharía.
Si yo hubiera sido que Clementina lo que hubiese hecho es «adiós muy buena». No me gusta la actitud de él.

¿Cómo reconocer a Arturo?

A veces me comporto como Arturo con mi hermana cuando la insulto.
A veces cuando pienso que soy mejor que otro.
A veces le doy patadas al sillón.
A veces pienso que los demás no saben hacer las cosas.

Razones para seguir leyendo «Arturo y Clementina».

Porque la violencia adopta muchas formas y debemos aprender a reconocerla.
Porque dictadores y acosadores los hubo, los hay y los habrá y hay que señalarlos y detenerlos.
Porque está bien escrito, es actual y real.
Porque nos ayuda a reconocer lo que no queremos, a trazar fronteras.
Porque ser espectadores, en ocasiones, nos convierte en cómplices.
Porque los roles de género nos condicionan, nos empobrecen.
Porque queremos ser libres.
Porque tenemos derecho a decidir con qué queremos soñar.

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