Por eso… somos literatura.

lij2014

La literatura infantil y juvenil ha sido de lo más importante que nos ha pasado en la vida. Nos enseña a interpretar lo que nos rodea, a suspirar con otros aires, a escuchar susurros que antes no atinábamos a percibir, en definitiva, a despertar nuestras conciencias para reconocer al mundo y nuestra relación con él.

Y eso es así porque los códigos, la estructura, la lectura inconsciente que provoca, están más cerca de la realidad humana que cualquier otro género literario. Moviliza al niño interior que nunca debió quedarse dormido y nos conecta irremediablemente con los sueños futuros porque para un niño o una niña sólo existe el mañana.

Por eso la amamos.

El libro infantil y juvenil pone palabras a nuestros sentimientos y provoca que salgan disparadas buscando un compañero de juegos para construir otras palabras que a su vez conecten con otros más lejanos.

Por eso nunca acaba.

Por eso siempre está presente.

Por eso es imprescindible.

No hace falta dignificar a los autores y autoras de literatura infantil y juvenil, porque no hay nada más respetable que ocuparse de jugar al escondite con los deseos de los pequeños lectores que beben de los libros un maná permanente de abrazos repletos de cuentos.

La literatura infantil y juvenil es la manera más humilde de acercarse a los libros.

Por eso la humildad provoca paz, y la paz suena cada vez que una página es pasada o se cierra un libro.

Somos libros, somos literatura infantil y juvenil.

Por eso somos los aprendices perennes que descansan bajo las ramas del árbol de los cuentos.

Sandra Franco
Daniel Martín

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