Un narrador en nuestro centro. Breve guía para docentes.

Por suerte, las sesiones de narración oral se han convertido en algo habitual en los centros escolares de todos los niveles educativos. Pero es necesario que se preste atención a ciertas condiciones para procurar que todos disfruten de la actividad: el narrador y la comunidad educativa.

El desarrollo de actividades culturales y literarias en un centro educativo mejoran la convivencia, el conocimiento de los miembros de la comunidad educativo y la comunicación horizontal y vertical, propia de cualquier institución.

También nos ayuda a poner en valor la actividad cultural como tal, a los profesionales y el trabajo que supone cualquier producción dentro del ámbito artístico.

Antes de la sesión.

  • Es imprescindible que el alumnado sepa lo que va a pasar. Dialoga en clase los días anteriores sobre qué es un narrador o una narradora, qué es lo que cuenta, el porqué lo hace… También explícale las normas básicas de asistencia y participación a un evento cultural y de narración oral.
  • Habla antes con el cuentacuentos sobre el número de participantes, el lugar que vamos a elegir para la sesión, los textos que va a narrar y cualquier otra información que te parezca relevante.
  • No improvises el espacio. Procura que sea un lugar libre de ruidos, que el alumnado esté sentado y que tenga unas condiciones óptimas de sonido. No elijas un lugar de “paso”. El narrador no debe colocarse a contraluz ni tener puertas a sus espaldas.
  • El deseo del narrador es que el alumnado disfrute, se lo pase bien, se diviertan, escuchen, participen, se rían, se emocionen.
  • El narrador está trabajando. Lo mejor es que la actividad no sea obligada. Es interesante estudiar la posibilidad de invitar a las familias del alumnado, haciendo partícipe a toda la comunidad educativa.

Durante la sesión.

  • Presentar la sesión y al narrador, creando un ambiente positivo y relajado.
  • Participa con el grupo en la sesión. No te quedes en la parte de atrás ni aproveches ese tiempo para realizar otras tareas.
  • Generalmente los narradores tienen el control sobre el grupo; no interrumpas llamando la atención ni haciendo molestos sonidos.

Después de la sesión.

  • Si lo deseas puedes exponer los cuentos que han sido narrados en un lugar destacado de la biblioteca del centro o del aula.
  • No es necesario que hagas ejercicios de comprensión lectora, expresión oral o vocabulario. La sesiones de narración oral son para disfrutar y para dejar que las palabras hagan su trabajo. Es verdad que las sesiones pueden tener una finalidad didáctica, pero no todas.
  • Ayuda al alumnado a realizar una valoración de la actividad desde un punto de vista emocional pero sin querer llegar a moralejas ni forzando unas conclusiones determinadas.

«Y, como antes, las bellas historias y los cuentos hacen soñar sueños y recobrar la ilusión a los niños». (Boca cerrada y el poder de los cuentos, Gigi Bigot – Pèpito Matéo – Stéphane Giret, Edelvives)

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