Cultura en cambio.

imagesLos agentes culturales están recuperando el espacio que hace años perdieron. Por lo tanto, los responsables públicos deben procurar que los recursos se pongan a disposición para que la industria cultural no deje de producir y siga encontrando espacios de desarrollo de ideas y proyectos. Este equilibrio puede mantener una oferta adecuada y estimular un área arrinconada por unos Presupuestos Generales que maltratan a la Cultura y a sus empresas.

Quien anula la Cultura, ahoga la posibilidad de expresión de un pueblo. Hay fórmulas y medios para que la programación cultural y las inquietudes sociales relacionadas con la cultura ofrezcan a la sociedad productos de calidad.

En los últimos años la aportación gubernamental a la industria cultural ha sufrido una disminución importante y ha provocado un ambiente incierto, incluso algunos autores hablan de un cierto colapso. Esta situación revela una excesiva dependencia de la industria creativa del sector público. No en vano, EAE Business School presenta el estudio El Gasto en Cultura y Ocio en España 2013, que revela que la inversión a caído a niveles del 2006, hasta en un 4,13%.

El mismo estudio afirma que en el último año las empresas culturales que más crecen son las que operan en el segmento de bibliotecas, archivos, museos y otras instituciones culturales y aquellas empresas dedicadas a actividades cinematográficas y de vídeo, con incrementos del 13% y del 16%, respectivamente.

Según la última encuesta de hábitos y prácticas culturales, que elabora la Secretaría de Estado de Cultura, en España ha aumentado la práctica y asistencia a espacios culturales tales como museos, exposiciones y bibliotecas, aunque se han visto sensiblemente reducida la asistencia al teatro y al cine.

La oferta de actividad cultural no ha cesado en estos últimos años. Así la creatividad, el deseo, la innovación, las alianzas con el sector privado, el mecenazgo y la capacidad de exportación de nuestros productos culturales serán elementos claves para el sector en los años venideros.

Canarias no queda al margen de este análisis. Los canarios han aumentado su gastos en ocio y cultura, casi un 10%, frente a al 2% de los castellanos leoneses o al 1% de los navarros. Por el contrario, regiones como Baleares o Andalucía han sufrido un descenso del 15% y del 8%.

Los que quieren estar, no siempre podrán hacerlo; pero eso no significa que no estén preparados para aportar nuevas sensaciones, nuevos medios para comunicar y denunciar, nuevos posicionamientos para que el público que no deja de buscar, se encuentre en el camino con el producto cultural.

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