«Daniela la pirata»

¿Se acuerdan de Amedio? El mono que acompañaba a Marcos por Argentina buscando a su madre («Marco, de los Apeninos a los Andes», Edmundo de Amicis, 1886). ¿Y del Señor Nilsson? Otro primate que acompañaba a Pippi Långstrump («Pippi Långstrump», Astrid Lindgren, 1945). Incluso Tarzán («Tarzán de los monos», Edgar Rice Burroughs, 1912) tenía a Chita como fiel compañera.

Daniela también tiene un pequeño primate que le acompaña. Pero ella no es un joven inmigrante italiano. Ni es un niño aristócrata abandonado en una selva que se cría entre animales salvajes. Ella se parece más a la irreverente, divertida y impulsiva Pippi. Daniela es una mujer que quiere marcar el rumbo de su destino. Que está dispuesta a todo, sin renunciar a nada, para cumplir sus sueños, que no es otro que el ser capitana de su propio barco.

Una historia directa y actual. Muchas mujeres que, como Daniela, aun teniendo claro lo que quieren, deben desarrollarse en una sociedad (un barco) construida para y por los hombres, y deben realizar un doble esfuerzo para alcanzar los mismos objetivos a los que se enfrentan ellos.

Las vicisitudes son muchas y cuando ya las ha superado todas, Daniela no está dispuesta a renunciar a su esencia: es una mujer.

Pero «Daniela la pirata» tiene un final esperanzador, porque su esfuerzo y tesón va a convencer al resto de la tripulación que tomará partido y dejarán de ser espectadores para convertirse en actores principales.

«Daniela la pirata» está publicada por la Editorial NubeOcho, escrito por Susanna Isern e ilustrado por Gómez. Es una álbum determinista, quizás demasiado para mi gusto, pero que trata con audacia la lucha a la que no debemos renunciar nunca si queremos tener un futuro más justo y solidario.

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